lunes, 8 de noviembre de 2010

Marlon Brando, el genio arrogante

Retrato a lápiz del actor en su famoso papel de Stanley Kowalski para Un Tranvía llamado Deseo.

El pasado uno de julio se cumplieron seis años desde la muerte del gran Marlon Brando, considerado como el mayor exponente del método Stanislavski y uno de los actores más brillantes del siglo XX. 
  Ganador de dos premios Óscar al mejor actor principal (La ley del silencio, en 1954, y El Padrino, en 1972), Brando sigue suscitando imágenes arquetípicas del mito cinematográfico sólo con nombrarle y evocar su figura, ya sea con la atractiva y agresiva sexualidad de sus camisetas rotas o su cazadora de cuero, ya sea con la elegancia patriarcal de Don Vito Corleone. Entre una y otra evocación, casi treinta años de carrera al pie de un cañón metafórico de lucha y postura personal que le distiguió del conjunto de sus contemporáneos. Y es que, desde sus primeras películas, Brando manifestó una falta de interés total por las convenciones de la industria cinematográfica, actuando según su propio criterio. Con ello influyó a otros actores como James Dean, Paul Newman e incluso, más adelante, también Robert De Niro. 
   Tan excéntrico como apasionado, revolucionó la interpretación cinematográfica convirtiéndose en el mejor representante que el Actor's Studio jamás soñó tener. Pero quizás lo que más caracterizó a Brando durante toda su carrera fue su descomunal arrogancia, que le procuró la admiración de muchos y la antipatía de otros tantos. Sin embargo, a él todo esto le traía al pairo, y no tenía inconveniente alguno en fanfarronear diciendo «Cierto que soy un grande de Hollywood, pero mejor no digamos de Hollywood; prefiero no circunscribir mi grandeza. Me encantaría que colgaran un retrato mío en la Luna y que desde allí observara el universo con la misma superioridad con que he mirado siempre el mundo. Y reiría eternamente». Él mismo se autodefinía como egoísta y egocéntrico: «Los otros constituyen, con demasiada frecuencia, un notable y desagradable fastidio. Me gusta coger al género humano por el cuello y sacudirlo con fuerza. Esto lo haré el mayor tiempo posible».
   No obstante, a pesar de tanta soberbia, lo cierto es que la vida de Brando, repleta de excesos, marcó una irregular trayectoria profesional, pues si bien protagonizó un buen puñado de obras maestras, también es cierto que, en algunos momentos, prostituyó su enorme talento en films que no le merecían a cambio de un buen puñado de millones de dólares.
   Con todo y con eso, Marlon Brando será siempre un gran icono de Hollywood, y jamás pasará de moda. Es, como Bogart, un punto de referencia al que hay que volver cada equis tiempo para revivirlo y darlo a conocer a las nuevas generaciones.

«Soy curioso como un simio. Combativo como un oso. Feroz como un tigre. Terco como una mula. En resumen, el animal al que más me parezco sigue siendo el hombre.»
Marlon Brando.

8 comentarios:

  1. interesante blog!, lo pondré en seguimiento...

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  2. Ciertamente, Brando es el actor que más partido supo sacarle al método Stanislavski. Lástima que ya no haya intérpretes de su taya.

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  3. Fantástico dibujo para el perfil, se nota que hay elaboración propia.

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  4. Es una lastima que la generación actual, sólo identifiquen y relacionen a tan genial actor, por su interpretación (magistral por cierto) de don Vito Corleone en El Padrino. Hay que ver más cine del llamado clasico; ya que existen verdaderas joyas.

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  5. Muchos actores que no dan muestra de esa arrogancia. En realidad es falsa modestia. La mayoria, seguramente se tienen a si mismo como verdaderos dioses. Si uno vale ¿por qué no reconocerlo ante los demas y decirlo? Hay mucha hipocresia en este mundo.

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  6. Tal vez esa arrogancia le llevara a creer que los dioses del olimpo cuidarían eternamente de su físico, pese a los ecesos que cometía atiborrandose a comer todo lo que le venía en gana. Pero eso lógicamente no sucedió. Todo lo contrario, acabó convertido en un tonel en el que era dificil identificar al hombre atractivo y sobre todo sensual que fue en un pasado no muy lejano.

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  7. A mí parecer, en la mente de este personaje lo que reinaba, aparte de la arrogancia, era una total anarquía... y el caos.

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  8. Este hombre era tan franco que resultaba chocante para una sociedad acostumbrada a la falsa como estilo de vida donde somos políticamente aceptables para poder ir con la corriente, por eso la gente así es señalada porque aceptan hasta sus aspectos mas oscuros abiertamente y eso genera incomodidad porque a la gente le gustaría en el fondo poder hacer eso.

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