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| Retrato a lápiz del actor en su papel de Daryl Van Horne para Las brujas de Eastwick. |
Con su cínica sonrisa, su mirada salvaje y su peculiar modo de alzar las cejas, Jack Nicholson posee probablemente uno de los rostros más carismáticos de la historia del cine. Además, por si esto fuera poco, sus tres Premios de la Academia —obtenidos por Alguien voló sobre el nido del cuco, La fuerza del cariño y Mejor... imposible—, lo convierten también en uno de los actores más oscarizados de todos los tiempos, empatado con Walter Brennan y superado por Katharine Hepburn.
Curiosamente, Nicholson tenía más de treinta años y más de una década de trayectoria actoral en películas de bajo presupuesto cuando Easy Rider hizo de él finalmente una estrella. Su reputación de antihéroe rebelde fue favorecida por tres famosas confrontaciones en películas de los años setenta: Mi vida es mi vida, El último deber y Alguien voló sobre el nido del cuco. Con posterioridad, encarnó a villanos perturbados en El resplandor y Batman, a un irascible coronel de los marines en Algunos hombres buenos y a un jefe de la mafia manchado de sangre hasta las cejas en Infiltrados.
Como saben los auténticos fans de Jack, éste realiza algunas de sus mejores interpretaciones en roles poco vistosos cuyo poder se expresa a través de la sutileza de su actuación. De hecho, ha rechazado a menudo papeles en grandes producciones comerciales para encarnar roles más arriesgados como los hombres introvertidos, sombríos y meditabundos de Ironweed (o Tallo de hierro), Cruzando la oscuridad (o The Crossing Guard), El juramento y A propósito de Schmidt. Pero es que Jack —el salvaje, el gran seductor— también es un actor de muchos matices, y es en Chinatown donde brinda la que puede que sea su interpretación más memorable.
En cualquier caso, Nicholson es y será siempre uno de los grandes iconos del cine de todos los tiempos. Ningún amante del séptimo arte podrá dejar jamás de experimentar un escalofrío al recordar su rostro sonriente y convulsionado por la locura asomando entre los restos astillados de la puerta del baño del Hotel Overlook y exclamando: «¡Aquí está Jack!».
«¿Has bailado alguna vez con el diablo a la luz de la luna?»
El Joker (Jack Nicholson).


